Veo un mundo fantasioso: el mundo de los Grim Reapers. Pero estos no se encargan de matar; son los encargados de guiar las almas en pena al mas allá. Y no son esqueletos vestidos con una capa negra y una guadaña. Son cualquier cosa posible. Lo que sea.
Cada tanto suena un sirena que anuncia una forma física a rematar. Todos aquellos que deseen tomar esa forma deben acercarse lo mas rápido posible a cierto punto fijo. Es un vórtice que se abre por un período breve y determinado, y quien lo cruza en ese momento, toma la forma física que se anunció. Teniendo en cuenta que todos vuelan, llegar rápido no es cosa díficil. Pero sí indispensable.
El espacio en este universo es como el de las películas espaciales. Considerando que volar es una cualidad inherente a todos los habitantes del lugar, el espacio se multiplica. El espacio no está limitado al plano tierra: muchos planos se superponen y conviven simultáneamente. De lejos parece un caos, pero el tráfico aéreo funciona a la perfección.
Se anuncia la forma hielo. Un reaper, quien hasta el momento se parece a un miniyeti en monopatín a motor, se acerca rápidamente al vórtice morfológico. Este yeti es malo, diabólico y perverso. En el camino se choca con una reaper pequeña que estaba jugando a la pelota. Este choque desvía un poco su camino, ya que a altas velocidades un mínimo cambio de trayectoria afecta considerablemente el destino final.
La niña reaper se asusta, se le cae la pelota y sigue andando. La gente alrededor se preocupa: saben que este yeti es un hijo de puta y que buscará la forma de vengarse de la niña, sobre todo si esta le impidió llegar al vórtice a tiempo para convertirse en hielo. Es vengativo y no tiene moral. Nada le importa, y en este mundo no hay reglas de conducta, no hay autoridades ni condenas. Por suerte, piensan todos, el yeti iba tan rápido que no debe reconocer a su obstáculo. La niña parece estar a salvo.
Cuando el yeti llega al piso y ve el vórtice cerrado empieza a gritar. Está fuera de sí. Agarra la pelota que quedó en el piso y grita: ¿Quién es y dónde esta Emily?
Para no perderla, Emily habia escrito su nombre en su pelota.