Archivo mensual: octubre 2009

Vórtice morfológico

Veo un mundo fantasioso: el mundo de los Grim Reapers. Pero estos no se encargan de matar; son los encargados de guiar las almas en pena al mas allá. Y no son esqueletos vestidos con una capa negra y una guadaña. Son cualquier cosa posible. Lo que sea.
Cada tanto suena un sirena que anuncia una forma física a rematar. Todos aquellos que deseen tomar esa forma deben acercarse lo mas rápido posible a cierto punto fijo. Es un vórtice que se abre por un período breve y determinado, y quien lo cruza en ese momento, toma la forma física que se anunció. Teniendo en cuenta que todos vuelan, llegar rápido no es cosa díficil. Pero sí indispensable.
El espacio en este universo es como el de las películas espaciales. Considerando que volar es una cualidad inherente a todos los habitantes del lugar, el espacio se multiplica. El espacio no está limitado al plano tierra: muchos planos se superponen y conviven simultáneamente. De lejos parece un caos, pero el tráfico aéreo funciona a la perfección.
Se anuncia la forma hielo. Un reaper, quien hasta el momento se parece a un miniyeti en monopatín a motor, se acerca rápidamente al vórtice morfológico. Este yeti es malo, diabólico y perverso. En el camino se choca con una reaper pequeña que estaba jugando a la pelota. Este choque desvía un poco su camino, ya que a altas velocidades un mínimo cambio de trayectoria afecta considerablemente el destino final.
La niña reaper se asusta, se le cae la pelota y sigue andando. La gente alrededor se preocupa: saben que este yeti es un hijo de puta y que buscará la forma de vengarse de la niña, sobre todo si esta le impidió llegar al vórtice a tiempo para convertirse en hielo. Es vengativo y no tiene moral. Nada le importa, y en este mundo no hay reglas de conducta, no hay autoridades ni condenas. Por suerte, piensan todos, el yeti iba tan rápido que no debe reconocer a su obstáculo. La niña parece estar a salvo.
Cuando el yeti llega al piso y ve el vórtice cerrado empieza a gritar. Está fuera de sí. Agarra la pelota que quedó en el piso y grita: ¿Quién es y dónde esta Emily?

Para no perderla, Emily habia escrito su nombre en su pelota.

Grilla de brownie

Ellos discuten sobre lo que querian ser al cumplir 14 años. Se dan cuenta que ya tienen 14 y no son lo maduros que creian iban a ser.
Yo los miro desde atrás, con los brazos en la espalda, sobre un piso de brownie. Me balanceo: pongo todo el peso de mi cuerpo hacia delante, luego hacia atras; sobre la punta de los dedos del pie y sobre los talones. El piso de brownie sigue mi movimiento. Es como un ciclo y cada vez que se termina se produce un corte recto en el piso, delante y perpendicular a mi. Luego giro y continuo el movimiento.
Con el balanceo de mi cuerpo estoy cortando el brownie en una grilla ortogonal, con cortes perfectos y sin herramientas.

Jabalinas de fuego

Elena era obsesiva y perfeccionista. Tenia que realizar un perfecto desempeño en todo lo que hacia, no importa la actividad. Él lo sabia, y le gustaba, pero no soportaba cuando se cerraba.
Estamos viendo la competencia. Ella esta vestida de rojo como todos los ganadores del lugar. Saca una pelota y la muestra con una mano, saca la segunda, la apoya sobre la primera y se sostiene a la perfección. Elena esta concentrada como nunca. Continúa la dinámica de las pelotas, y piensa hacerlo hasta que haya 9 pelotas sostenidas verticalmente una sobre otra. Es su record. Al llegar a la numero seis, se le caen todas. Primero vemos su cara de decepción, el horror del fracaso. Luego paz. Instantaneamente su vestimenta se vuelve blanca, se da cuenta que tiene el tercer puesto y es feliz; ha descubierto que “lo que importa es competir” y no como actitud conformista de padre, sino como persona que ha aprendido a disfrutar los detalles.
Se va corriendo hacia el centro de la pista, al mismo tiempo que disparan las flechas olÍmpicas con fuego (que en realidad son jabalinas de fuego). Él ve que se le acercan la flechas de fuego y corre hacia ella.

Apenas la tocan, él la abraza y son muy felices.

Figura de porcelana

En algún momento era una figura de porcelana, probablemente rosa y esmaltada. Algo pequeño y sin concavidades. Era practicamente irrompible por accidente. No estaba segura de queres serlo, pero era lo que me correspondia en el momento. Ser de porcelana era sereno.