Archivo de la etiqueta: Carlos

Sucesión

Se murió una tía histórica y al parecer se cae el reino. Esta toda la familia (más de la que reconozco). Revisamos sus cosas y encontramos cartas para todos. Cada uno agarra una, la lee en voz alta y la recita cantanto. A mi me toca de papá. Es una postal en cuyo reverso se lee: Carlos es tan ídolo como el diez. Recito los versos cantando y luego doy vuelta para ver la foto. Cruzamos una mirada cómplice con el viejo y me dice: “en realidad ese no soy yo, pero no le digas a nadie” . La fotografia de la postal muestra al diego en el ’86, a punto de meter el gol histórico en el que se cruzó toda la cancha solo.  Sin embargo no es Maradona a quién se refiere el Viejo. En un Segundo plano, hay otro jugador con la foto Juan Hubert sobre cuya cara está escrito en birome azul: Carlos Hubert. El photoshop analógico me enternece, pero sobre toda me dispara cierta paranoia sobre la codificación de mensajes de consumo ocúltos en todas las cosas. Especialmente si son tan básicos.

Seguimos mirando cartas. Encuentro una para luli y una para mi y nos llaman la atención: no tenemos recuerdo de nuestra tia salvo de muy pendejas (al parecer crecimos 15 años en un dia, o pospusimos los ritos fúnebre 15 años) . Son cartas muy largas escritas por niñas con faltas de ortografia pero llena de palabras sofisticadas. Concluimos que nuestra tia nos dictó lo que queria decirnos en el futuro; inclusive está la descripción detallada de esta situación.

Estas cartas vinieron con dos paquetes . Estamos solas ahora, cada una en algún lugar distinto. Abro el paquete. Tiene tres cosas envueltas en papel film: un colchón de arvejas, algo que parece una rodaja de queso y un huevo hecho a la plancha . Pienso que el paquete de lulú es simétrico y a su vez el mismo: si yo como el colchon de avejas, luli no va a tener huevo a la plancha, y si como queso, le va a desaparecer desde el lado contrario. Sin embargo esta simetria o universo paralelo es mas autodestructivo y veloz: si Tango come el colchón de arvejas, a lulu le desaparece el huevo, que a su vez desaparece del plato de tango, haciendo desaparecer el colchón de arvejas del plato de lulu.

Pruebo la comida.

Steve Martin

Busco sopa de cebolla en polvo en la alacena de casa. Corro la yerba y los fideos pero no la encuentro. Carlos me dice que no hay mas, que se acabo. Pienso que eso es difícil porque había un paquete entero, que diluido en mendicrim llevaría por lo menos una docena de los últimos. Dejo de buscar. De repente siento que eso fue un sueño(meta), que si voy ahora en realidad (?) sí va a haber. Voy hacia la alacena encuentro el polvo mágico. Ahora no tengo mendicrim.
-Mañana no me puedo mudar, tengo entrega.
-Decile a alguien que mude tus cosas.
-Oca
Al día siguiente voy a la nueva casa. Entro al dpto y pienso: que veloces son las mudanzas, ya esta todo listo.
-Este seria tu cuarto.
Es una especie de living. Con un arco se comunica con el comedor. Una puerta ventana lo conecta con el cuarto de los viejos.
-Este es el de pipo
Un cuarto de muchas camas individuales, tipo hostel.
Pienso: No se si me conviene el cuarto de paso. No quiero estar a la expectativa de quien entra a la casa. Por hay elijo el de luli.
Recorro la casa. Aquello que parecía un departamento de decente tamaño empieza a multiplicarse. Pasillos largos y habitaciones por todos lados. Muchos escritorios y bibliotecas. Cada vez que paso por alguna habitación sin camas, pienso convertirla en taller. Siguen mas y mas habitaciones, pasillos, salones de televisión y de lectura. Salgo a una especie de patio. Hay una parrilla industrial. Dos. Giro. Tres. Sigo girando.
-Choripan?
Agarro el choripan y pienso en el tamaño de la parilla. Hasta más grande que la de Monique.
Miro el fuego.

Estos mirando las brasas con vero al lado. Se que sus hermanos tuvieron algo que ver porque los mantengo en la memoria recientemente utilizada. Se acabó el asado, y lo que miramos es en teoria un fuego apagado. Que pajas, pienso. Se podrían haber gastado en apagarlo. Agarro el pinche de la parrilla y empiezo a picar las brasas. Son dos troncos anchos y largos quemados de un solo lado. El resultado de picar los leños es la división entre lo que esta quemado (picarlo mas) y los que no esta quemado (sirve para el proximo asado). Bajamos (ya podemos irnos) y nos encontramos abajo con jose.
-Me olvide el sueter.
Concha, yo tambien. Quiero que jose vaya. Yo ya apague el fuego, no puede alguien ir a buscar lo que dejamos arriba?
Subo yo.

Estoy en el entrepiso de la facultad sentada en un pupitre al lado del acensor. Hay mas gente en la misma. Uno se acerca y me pregunta cuando es el curso para la familia. (Algún curso dirigido a padres). Me suena que fueron la semana pasada. Le muestro un volante. En ese momento yo estoy para informarle a la gente. No se por que.

Soy steve martin. Estoy en el auto con mi “mujer”. (Soy Steve Martin real pero con la personalidad de sus películas) La dinámica es en pos de la comedia. Hay mucho tráfico. El camino es selvático. Verde tupido a los costados. Ruta llena de autos.
-Ponete la bufanda.
No quiero ponerme la bufanda. No quiero ser Isadora Duncan.
Aceleramos y frenamos. Luces de freno.
Siento que algo me tira para atrás y me ahoga
-Viste porque no quería pomerme la bufanda!
El viento se la lleva volando y me tira para atrás, ahorcandome. Mi mujer me la saca.
Un terrorista esta enfrente nuestro. Un terrorista sudaca. Nos damos cuenta que no era un trafico casual sino causado por un piquete de rebeldes.
-Prestenme la cubierta de su rueda.
Ni en pedo, volante para el otro lado. No hay forma que me quede varada aca por falta de una rueda. Parece que no nos sentimos intimidados por el terrorista con el chumbo.
Saca su bazooka y dispara a la rueda. (Por alguna extraña razón el terrorista esta ENTRE la rueda y el auto, por lo que sus disparos son para el lado de afuera.) No hay explosión. No por error o flata de puntería. En la lógica de la situación no existe tal suceso.
1525356559_654d197950_o

Gran Hermano

Kac

Es un gran hermano. Pero el gran hermanó se saturó y levantó el programa. Y nos dejo encerraros en la casa. Somos un grupo dispar. Queremos escaparnos, pero el móvil no parece ser la libertad. Es algo más. Es como si el lugar estuviera por desaparecer.

En un cuarto vidriado hay una liebre. Esta ahí para controlar el nivel de radiación en el lugar. Si bifea, sabemos que estamos llegando al fin.

La liebre quiere escapar. (como si percibiera la situación que estamos viviendo y quisiera también escapar) Abro un poco su puerta, como queriendo dejarla pasar pero la puerta no se abre del todo y no puede pasar. Entonces pienso: que bueno, así no nos contagia la radiación. Demagogia pura. Le abrí la puerta, no es mi culpa que este trabada. Pero esto sucede a manera de deja vu al abrirle la puerta, que ahora si se abre ampliamente dejando escapar la liebre radioactiva (hacia adentro de la casa). Pienso: No deben haber tenido en cuenta el cuarto de la radiación como salida. Quizás por allí podamos salir tranquilamente. Iniciamos una procesión por adentro de la casa (que se asemeja a un mundo futurista) con toda la gente que esta aquí. Uno me llama la atención. Esta bueno che, me digo. Con lo inestables que estamos acá adentro, si me acerco por hay pasa algo. Me pienso estirando las manos y el cuello delante de él. (Es acaso un vampiro?). Vuelvo y lo miro nuevamente. No es momento para planear estrategias de levante.

Pedimos mucho delivery. Pero uno no pide los platos para todos; no hay organización de grupo con respecto a la comida como sucede en situaciones extremas según nos enseñaron la literatura y el cine. Cada uno se pide lo propio en cantidades industriales, sin concientizaron de ello parece la única posibilidad de pedir comida. Pedirla implicaría una conexión con el exterior, un pasaje de la comida de afuera hacia adentro, pero esto no nos es evidente, o ni siquiera necesario. El delivery es simplemente la aparición de comida. No levantamos un teléfono y decimos la dirección y el pedido. Simplemente la comida está.  Pedimos mucha pasta. Pienso ¿Por qué pedimos el almuerzo de dentro de dos días? Esta pifi, me pide que le pida unos noquis para mañana. Los tengo el la mano, los pongo en la heladera de casa y me voy. Vuelvo al rato: se que en la heladera de casa no van a sobrevivir (estoy en casa y el viejo va a pasar a comérselos? No estaba encerrada? Estoy encerrado con ellos en un lugar que contiene a mi casa? ) Entonces agarro un marcador negro y escribo en todo el contenedor de telgopor “no comer”, en todos los sentidos que se me ocurren como para que nadie pueda hacerse el boludo y comérselos.

Sigue la procesión. Llega alguien nuevo. (de donde vino? Siempre estuvo?) Le cuento lo que sucede. “El gran hermano se hartó y nos dejo encerrados. Esa es la liebre de la radiación.” Cuando la dejo salir (dejavu de por medio) me siento culpable. Siento que me voy a arrepentir, que dejar pasar una liebre radioactiva hacia donde estamos (en un lugar cerrado como este no seria en realidad un peligro, se podria cazar fácilmente) es peligroso, porque este adentro es inevitablemente el afuera.

La Monserga

10-8-2006

Me despierto y me encuentro a carlos haciendo café. No entiendo que hace aca, debería estar en corrientes. Sin decírmelo directamente, me hace entender que el auto tuvo problemas y lo dejaron a mitad de camino. Reviso en mi mente la historia automotor de los hubert y le digo: “pero ahora no tenemos una monserga”. Al decir esta frase se transforma lo ocurrido y me dice: Es que estábamos en la ruta y surgió la posibilidad de ponerle Gas al auto, y luego de poner las cosas en la balanza lo dejé. La imagen del tubo amarillo en el baúl viene a mi mente (y la consecuente disminución del tamaño del baul aumentando la dificultad de cargar esculturas) y la posible explicación de cómo llegaron desde el pone a gas a casa me intriga.
Sin embargo tengo la certeza de que el auto no volverá a ser el mismo.
-Igual no sé cómo te diste cuenta- dice carlos
-De qué?
-De que el auto tenía algo
-Tenían que volver el domingo y hoy es viernes