Era una película muda, no porque le faltara audio sino porque era un paso previo en la técnica cinematográfica actual.
Todos estábamos en un escenario blanco y los objetos solo mostraban lo mínimo e indispensable. El resto era blanco, como pintado en photoshop pero en tres dimensiones. En la historia había muchas faltas de continuidad: aparecían objetos que no estaban en escenas previas, cambios de ubicación instantaneos, personajes no mencionados hasta el momento se volvían protagonistas. El que observara podria apreciar un mal trabajo de edición. Pero dentro de este escenario tenia sentido, a nadie le llamaba la atención.
Los protagonistas estaban en blanco y negro, en especial su rostro, su piel y no su ropa. Se hablaba solo lo necesario. Y tomaban café starbucks que venia en un cartón de leche. Estabamos ahí para determinar quién mató a Laura Palmer.
Y una pareja bailaba tango en la calle Independencia, por la barranca hacia el bajo. La seguiamos hipnotizados.