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De guantes blancos

Soy la controladora aérea de las ondas de wifi. Pero lo hago de manera física, con mis guantes blancos, como un mimo. Empujo el aire de derecha a izquierda, de arriba abajo, traigo de atrás, hago circular el centro. Me pregunto si en caso de ser observada por un sordo o un intérprete de lenguaje de señas podrian tener significado mis movimientos. Quizá este diciendo algo de lo que no estoy conciente, quizá sin darme cuenta estoy generando sentido. Quizá estoy expresando el secreto de la felicidad, y no se cuál es.
Un hombre con barba de tres dias y vestimentas oscuras nos observa. Esta sobre un sofa amarillo que vuela por sobre todas las cosas. Es nuestro gran hermano y nos vigila constantemente.

Jabalinas de fuego

Elena era obsesiva y perfeccionista. Tenia que realizar un perfecto desempeño en todo lo que hacia, no importa la actividad. Él lo sabia, y le gustaba, pero no soportaba cuando se cerraba.
Estamos viendo la competencia. Ella esta vestida de rojo como todos los ganadores del lugar. Saca una pelota y la muestra con una mano, saca la segunda, la apoya sobre la primera y se sostiene a la perfección. Elena esta concentrada como nunca. Continúa la dinámica de las pelotas, y piensa hacerlo hasta que haya 9 pelotas sostenidas verticalmente una sobre otra. Es su record. Al llegar a la numero seis, se le caen todas. Primero vemos su cara de decepción, el horror del fracaso. Luego paz. Instantaneamente su vestimenta se vuelve blanca, se da cuenta que tiene el tercer puesto y es feliz; ha descubierto que “lo que importa es competir” y no como actitud conformista de padre, sino como persona que ha aprendido a disfrutar los detalles.
Se va corriendo hacia el centro de la pista, al mismo tiempo que disparan las flechas olÍmpicas con fuego (que en realidad son jabalinas de fuego). Él ve que se le acercan la flechas de fuego y corre hacia ella.

Apenas la tocan, él la abraza y son muy felices.

El sentido de la Fé

Gasalla me muestra sus bocetos. Son unos hombres al estilo Gorriarena dibujados con un trazo muy libre, y sus trajes están hechos con telas reales. Los colores son increíblemente saturados, y los hombres parecen estar vivos. El cuaderno donde están es en realidad un trapo amarillo seco, doblado en 8 pedazos.

Estamos en una clase escolar y estamos hablando sobre religión. Cada uno tiene una hoja con palabras y ahí tenemos que develar el sentido de la fé. Se acerca Jazmín y me dice: “No entiendo. Si la felicidad es la búsqueda de la belleza, y las gallinas tambien buscan la belleza, ¿por qué suceden cosas en este mundo injustas para los hombres?“. Yo no tengo bronca, ni siquiera intriga: le digo que simplemente no somos todopoderosos y no podemos pretender serlo. Que disfrute la perfección de la imperfección. Que si busca la belleza en todas las cosas que hace, será feliz.

Me acerco a una maestra: creo que me voy a retirar. El Pollo está con la mochila puesta y cara de sufrida apunto de irse: todos los viernes se va tempreano y se pierde esta clase. Jose esta con cuaderno escrito tratando de dar con la respuesta a la cuestiíon de la fe. Yo digo:

-Podemos usar las letras a manera de anagrama. La respuesta esta ahí mismo.

Mientras intenta ordenar las letras me pregunta: ¿Qué hacemos esta noche?

-Y…, hoy toca Gabo Ferro.