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Utopia del alto horno

El mundo se caia a pedazos: la injusticia, el dolor, la pobreza, la ira, la soledad, las catastrofes: todo tomaba forma e infligia dolor. Eramos testigos de la pateticidad de la humanidad. Y sentí bronca. Entonces tuve una idea: sólo necesitaríamos un alto horno, de esos que no se pueden apagar. Haríamos una fila y todos caminaríamos hacia él: adentro tiraríamos todas nuestras habilidades, capacidades y virtudes; todas aquellas cosas que nos hacen valer la pena. Así, al evaporarse, serían de la humanidad. Nos pertenecerían a todos. Y el mundo sería más justo.

El fin del mundo

Salgo del cumpleaños de Tati y al parecer estoy caminando por los médanos de la playa de Quequén. Empieza a llover; luego a nevar. Me cuesta caminar; siento que cargo mucho peso aunque en realidad no llevo nada. Siento que el viento me impide seguir. Me patino; la huella de mi mano queda marcada en la nieve. Intento agarrar la nieve para hacer una escultura, pero no puedo: es muy volatil.
¿Nieve en Quequén en abril? En julio en buenos Aires lo entiendo, pero en otoño en Quequén?
Tengo las sensación real de las consecuencias de la contaminación, del cambio climático. Me angustio. Se me hace evidente que la nieve no es un suceso azaroso, sino el principio del fin. Siento que el fin del mundo, como lo conocimos hasta ahora está cerca y voy a ser testigo de la catástrofe. Pienso que ya no hay vuelta atrás. Todas las películas catastróficas de Hollywood se me vienen a la cabeza. Pienso que los yanquis deben tener armado un sistema de seguridad, ciudades subterráneas. Sé que en la argentina no hay posibilidad: serán pocos los que sobrevivan si es que hay alguno que lo haga. Pienso en cómo bajo condiciones hostiles, todo se va a redefinir: el entretenimiento, el ocio, el trabajo, las relaciones: habrá que aprender a vivir nuevamente.
Llego a la cima del médano. Están los viejos en una casa, que al parecer es suya, concentrados haciendo algo. A la izquierda hay también una playa, pero esta no tiene nieve. Sigo caminando. En un auto esta Luchi con compañeros de facultad. El auto está estacionado, pero todos están adrentro, al parecer fumando. Abro la puerta y les digo: ¡Está nevando! No entienden lo que digo debido a la excepcionalidad del suceso. Miran la playa y no ven nieve.
-Ahí no nevó, no sé porqué.- (pienso en el mar y su influencia sobre la amplitud térmica)-Miren ahi.

Subimos a mirar pero es de noche, y la nieve no se ve bien. Pero yo se que esta ahi, acomodándose, marcando territorio…

Pienso que tengo que usar lámparas de bajo consumo, usar la bicicleta, envases retornables y rechazar el plástico. Definitivamente usar Blackle.