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La novela de la tarde

Somos una novela que dan a las 6 de la tarde, salvo algunos dias especiales que dan un capítulo doble: a las 6 y a las 8. Esta segunda edición muestra las audiciones de los espectadores. Son pequeños videos que muestran a la gente ayudando al Sargento García a solucionar los crímenes que se suceden en la novela.  El Sargento García es el capitán de policía que no tiene muchas luces: por eso necesita a la audiencia.

La novela de la que somos parte no es ficción: no hay actores ni escenarios. Es un universo paralelo dentro de la realidad: somos personas que tenemos una vida rutinaria y nos desenvolvemos normalmente. La transmisión de la novela es la ventana que muestra este universo. Cuando se acerca la hora nos ponemos nerviosos: es nuestra hora diaria de laburo. Nuestras acciones no cambian, simplemente  somos concientes que durante esa hora estamos siendo vistos por todo el mundo.  El único contacto entre los universos simultaneos son los videos de las audiciones para el Sargento garcía.

El régimen es futurista y totalitario. Somos víctimas y no actuamos libremente. No sabemos por qué algunos parecen tener algún arreglo con el líder: es la única manera de explicar por qué se desenvuelven tan libremente sin miedo a las consecuencias.

Estamos caminando y Nelly dice algo. (No sé quien es Nelly, solo sé que se llama así, es rubia y se parece a Doris del Valle.)

El líder dice:

-Nelly: véngase a las 11 a la playa.

 Esta frase esta codificada. Lo que realmente quiere decir el líder es que a las once la van a fusilar, o ahogar, depende su humor.

Nelly le agradece y lo besa: está tan sometida que hasta agradece su codena,

Estamos en el mar. Veo que el hechicerco (al cual no se por qué lo pienso como sorcero) esta siendo ahogado por una horda de gente. Lo cargan en los hombros y lo llevan al lugar demarcado en el medio del agua: una cruz dibujada cuyo trazo recuerda a un dibujo sobre la arena.

XX vs XY

Estamos en la playa cuidando a unas pendejas de entre uno y tres años.

Una de ellas me dice: ¿Que es daltónico?

-Es un defecto genético de la vista. Ves un registro de color diferente al resto de la gente. Imaginate una tele en blanco y negro y pintala a tu gusto.

Pienso en la analogia: poco precisa y anacrónica. Dudo que hoy en dia una niña de 3 años este familiarizada con tal artefacto.

-Igual no te preocupes. Es casi imposible que vos lo tengas.

-¿Por qué?

-Porque es un gen recesivo del  cromosoma X del par 23. La mujer tiene una segunda x para compensar.

Entra Jose y pregunta que hacemos.

-Aprendiendo genética, dice la pendeja.

 

 

Jeniffer Anniston esta encargada de mantener llena la pileta que se carga con agua de mar. Hay grandes mangueras instaladas para esto. Sin embargo una niña traviesa las desconecta y sale corriendo. Jennifer revisa una por una las mangueras hasta llegar al primer pozo en cuyo fondo esta el mar. Se asoma y se cae.

Jennifer esta embadurnada con un liquido trasparente y viscoso y tiene cara de cebra. Nos dice que ya no le divierte tanto. Se sumerge y un delfin la empuja para salir. Cuando nos estamos por ir, Jennifer vuelve a asomarse y sonrie.

-Siempre quise un pinguino, dice y se lo lleva de mascota.

Bike Surf

Es una celebracion especial. Caemos al lugar con Luli y la negra, pero yo soy la que tengo nervios de llegar; se ve que algo o alguien me esta esperando. Estoy en la galeria de un PH sentada charlando con gente. Alguien apunta un iphone al cielo y saca una foto: todos vemos la captura de la imagen en la pantalla y la iluminación azulada que genera.

Otro dice: Buenasnoites, como nombrando el cielo que tenemos frente a nosotros. O quizá una constelación.

Yo respondo: Si, Buenas Noites.

Alguien a mi lado se caga de risa. Al parecer hice un juego de palabras en portuñol y dada que parte de nuestra audiencia es brasilera, es el chiste indicado.

Salgo a tomar aire al frente de la casa. Se encuentra sobre una barranca que termina en una cerca de piedras. En frente está el mar y es el amanecer. Podria ser Mar del Plata, pero sé que es Quequén.

Me estiro,  arqueo la espalda, giro el cuello, me relajo. Luli y la negra se estan yendo y yo me quedo: mi noche no ha terminado. Cuando doblan en la esquina saludan a alguien que no llego a ver  y siguen de largo. Cuando se acercan veo que son Loques y Benja. Están yendo a surfear. Loques se acerca y me muestra su bici.

-Me convenciste de que me la compre.

-Esta buena?

-Y… es básica.

Es una bicicleta amarilla muy finita. De frente es casi invisible. Cuando la miro en detalle veo que en realidad es un arco de metal sobre el piso. La cadena se engancha en uno de los extremos y no es continua. No tiene pedales, y el asiento , muy pequeño, está suspendido sobre tanzas. Al mirar el piso noto que que hay una vela de windsurf. 

-No es tan básica che, podes hacer wind surf. (bike surf)

-Sí, vinimos a probarla. Trajimos el equipo de buceo.

Benja y Loques están vestidos de buzo ahora, tienen el tubo de oxigeno  y las patas de rana; yo pienso que no es muy recomendable mandarse de macho no más a bucear sin saber. Pueden explotarte los tímpanos.

-Por eso trajimos el snorkel.

Pienso en la conectividad y como un tubo pretende alargar un espacio respirable. Como una zapatilla de electricidad..

Tienen las patas de rana, el traje y algo en la boca. Cuando estan adentro del mar, veo a su alrededor volumentes coloridos de goma gigantes flotando: cilindros, conos, pelotas y un pato. Los cilindros gigantes son los tubos de snorkel. Y gracias a ellos van a poder conservar el oido.

Atentado al papá de Clark Kent

Veo a alguien cambiando el paragolpes plástico del auto por uno de acero inoxidable. En un principio no entiendo la razón. Despues me ilumino: quiere atropellar a alguien y matarlo. Quiere matar al papá de Clark Kent.

El papá de Clark Kent está en el borde de un acantilado haciendo lobby: charla con una sonrisa artificial y seduce a sus compañeros de charla. (Pienso en la gente que tiene dos saludos: uno básico que sale por inercia y un segundo saludo al reconocerte.) Este acantilado se levanta sobre un mal azulísimo en el cual nos encontramos los espectadores de esta escena.  El auto arranca, lo empuja y lo hace caer. El papá de Clark Kent desciende al agua, pero logra pararse sobre el borde del mar  donde hay una plataforma y sigue caminando como se nada hubiera sucedido. No percibe la intencionalidad del choque: el auto debió haber sido invisible. El casi asesino se muere de la bronca, grita y llora como un nino de dos anos. Pero no vuelve a intentarlo.

Decido ir a nadar. Paso por encima de una línea de una caña de pescar. La pescadora me grita que le avise a los demás pescadores que estoy pasando. Llego a un lugar lleno de tanzas: las paso por arriba, por abajo, a veces me engancho, a veces me deslizo. Me siento artravezando una bóveda de lasers en un robo.

Bahía de los vientos

Le di una última oportunidad.

Y salimos una vez más.

Estoy dormida en su auto.

Me avisa que llegamos.

Se acerca y me besa.

Le digo que voy a caminar por bahia.

El no viene.

Parece que así se decidio el final.

Estoy sola en bahía de los vientos, es de noche y miro hacia la playa. Solo se escucha un mar lleno de ira golpeando los acantilados. (Recuerdo que alguna vez oí que definian la ira como pasión del alma). Pienso en Friedrich y en Turner y los comprendo. Si tuviese un lienzo enfrente escrbiria: “ce n’est pas le sublime”.

Todo está a oscuras; debe ser luna nueva. No se ve nada, salvo unas estructuras de hierro que parecen vivas dentro del mar y que al parecer son parte de él. No están iluminadas: tienen luz propia, como si compartiesen la materia con la luna y reflejasen la luz del sol. Se mueven con el mismo enojo y son hipnóticas. Quiero tocarlas: quiero la informacion táctil de esos cuerpos danzantes. Siento que en ese estímulo está lo que necesito saber.