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Super Fox

Michael Fox esta en el agua y creo que es un superhéroe. Él mismo lo está descubriendo. Escucha gritos desde un barco y decide ir a salvarlos. Corre hacia ellos, identifica al malo, lo caga a trompadas y se va.
Ahora camina por encima del agua; mira hacia abajo y se da cuenta que tiene sancos. Corre hacia un lado, hacia el otro, juega. Levanta un pie y ve el aire que hay entre su pie y la superficie del agua. Decide que puede volar, aunque no pueda hacerlo.
Siente nuevamente el llamado del delito y corre a socorrer a las victimas. Mira la situacion y ve que algo raro sucede. Ve un nino en la esquina, se acerca y le empieza a pegar. La gente lo mira horrorizada, lo que esta sucediendo resulta nefasto, pero el esta seguro de lo que hace y es un superheroe.
Luego de un tiempo de lucha el bebe se transforma: el bebe era su archienemigo.
Entonces dice: Que bueno que me reconociste. Kumming nunca puede y me aburro. Te felicito.

Robin

Soy el sidekick de un superhéroe y nuestro archienemigo me tiene captiva. Me quiere matar. 

Estamos en mi taller y está vacío. Nuestro archienemigo habla sin parar, describiendo en detalle sus planes malvados para acabar conmigo y mi jefe superhéroe. Estoy nerviosa y miro disimuladamente a mi alrededor buscando escapes. Con mi dedo índice corto la esquina de una mesa de madera. El corte es recto y parejo, mi dedo tiene el filo de un cuchillo, y la madera parece plastilina: la esquina sobrante la puedo modelar. Mis poderes al parecer siguen activos.

Llega mi jefe supehéroe y trata de salvarme. Comienza un duelo con el archienemigo. Finalmente logra empujarlo hacia la puerta y la cierra con fuerza. Pero nuestroarchienemigo puso el pie, y la puerta no se cerró. 

Se vuelve loco, entra nuevamente y todos corremos por el taller, cuya superficie no es mayor a los 8 m2. Finalmente nuestro archienemigo saca un revólver y comienza a disparar. El revolver parece de juguete, pero es mortal. Intento protegerme, enconderme, cuidar mis organos vitales. Quedo arrinconada. Se acerca, me apoya en caño en la cabeza y dispara. 

Estoy sola en un galpón, tirada en el piso, desangrandome.

Es la secundaria, y estamos en el gimnasio. Vamos a jugar al volley adentro porque llueve. El lugar es muy chico y solo podemos hacer pases. Le paso la pelota a Vicky, pero el pase es muy largo y rebota por arriba de ella. Le digo que habia un mosquito allí y queria espantarlo. Vuelvo a intentar y nuevamente le erro. todos me miran con impaciencia. Les recuerdo que me estoy recuperando de un tiro en la cabeza, y que todavia hay gotas de sangre en el lavatorio. Pueden ir a verlas.

El sacrificio de ser Superman

Discutimos la vida de Superman.

Jose dice que el turro lo tiene todo.

Yo digo que sacrificó su vida normal  para salvar al mundo: no más amigos, novias o programas intranscendentes.

Jose dice que no. Que no necesariamente. Puede hacer todo eso y no decirle a nadie.

Yo le digo que no es una cuestión de sacrificio dogmático. No lo hace porque se lo prometio a alguien. Su falta de vida normal es consecuencia de ocupar su tiempo en salvar al mundo: siempre hay una prioridad mayor y no hay amigos, novia o programa intrascendente que pueda competir.

Atentado al papá de Clark Kent

Veo a alguien cambiando el paragolpes plástico del auto por uno de acero inoxidable. En un principio no entiendo la razón. Despues me ilumino: quiere atropellar a alguien y matarlo. Quiere matar al papá de Clark Kent.

El papá de Clark Kent está en el borde de un acantilado haciendo lobby: charla con una sonrisa artificial y seduce a sus compañeros de charla. (Pienso en la gente que tiene dos saludos: uno básico que sale por inercia y un segundo saludo al reconocerte.) Este acantilado se levanta sobre un mal azulísimo en el cual nos encontramos los espectadores de esta escena.  El auto arranca, lo empuja y lo hace caer. El papá de Clark Kent desciende al agua, pero logra pararse sobre el borde del mar  donde hay una plataforma y sigue caminando como se nada hubiera sucedido. No percibe la intencionalidad del choque: el auto debió haber sido invisible. El casi asesino se muere de la bronca, grita y llora como un nino de dos anos. Pero no vuelve a intentarlo.

Decido ir a nadar. Paso por encima de una línea de una caña de pescar. La pescadora me grita que le avise a los demás pescadores que estoy pasando. Llego a un lugar lleno de tanzas: las paso por arriba, por abajo, a veces me engancho, a veces me deslizo. Me siento artravezando una bóveda de lasers en un robo.